VII CONFERENCIA

IBEROAMERICANA

SOBRE FAMILIA

  Mexico D.F.
del 26 al 28
de Noviembre
del 2007


Acogida Índice  I. Cumbres Iberoamericanas  II. Conferencias Iberoamericanas III. VIIa Conferencia

IV. Objetivo general  V. Objectivos especificos  VI. Programa  VII. Normas de participación en las mesas redondas

VIII. Inscripción gratuita  IX. Los trabajos  X. Ver las fotos


III. VII CONFERENCIA IBEROAMERICANA SOBRE FAMILIA
      
CLAVES INTERPRETATIVAS. AGENDA TEMÁTICA:

1. ¿Hacia donde camina la humanidad?

2. ¿Hacia donde va Iberoamérica?

3. El desarrollo humano constituye
   
el núcleo central de la VII Conferencia Iberoamericana sobre Familia.

4. Informe sobre Desarrollo Humano 2005 de Naciones Unidas.
   
La cooperación internacional en una encrucijada.

5. Informe sobre Desarrollo Humano 2006 de Naciones Unidas.
   
El agua como base del progreso humano.

6. Ante estas realidades se impone la necesidad de un Cambio Estructural.

6.1. El papel del Estado y de los Municipios.

6.2 El papel de la Empresa.

6.3. El papel de las O.N.G.'s y de las Redes de Solidaridad.

6.4. El papel de la familia. Familias vulnerables y Pueblos Indígenas.

7. Liderazgo y lucha contra la corrupción.


De las claves interpretativas destacamos:

   1. Valoración de la Persona como principio sujeto y fin de todas las cosas y de todas las instituciones. Respeto a los principios y valores de la dignidad, libertad, igualdad y solidaridad.

   2. Valoración de la Familia como institución, base de la persona y fundamento de la sociedad, por las funciones estratégicas que cumple, siendo imprescindible para el equilibrio económico y la cohesión social. Funciones de transmisión de la vida educadora, proveedora de recursos socializadora, primera red de solidaridad en el cuidado de los niños y atención a los ancianos, que justifican la necesidad de su protección jurídica, económica, social y cultural, desde Políticas Públicas del Estado y las Administraciones Públicas.

   3. Valoración del concepto de Desarrollo Humano como posibilidad de buscar y alcanzar una calidad de vida más allá de la simple satisfacción de las necesidades básicas, en una sociedad relacional, plural y diversa, compleja y competitiva, en continuo proceso de cambio y transformación que crean nuevas necesidades y demandan nuevas soluciones. Sociedad en un mundo globalizado, influido por las tecnologías de la información y comunicación, con procesos migratorios de la población que generan graves situaciones de tensión y conflictos.

   4. Valoración del concepto de la Cooperación Internacional para el Desarrollo como desafío para el Sector Público, el Sector Privado y la Sociedad Civil, para estudiar la realidad social de América Latina, con sus desigualdades e injusticias que generan marginación, exclusión, sufrimiento y dolor en las personas y familias; y para trabajar de forma coordinada en el ámbito de la Comunidad Iberoamericana por la solución de los problemas, tratando de superar los factores de vulnerabilidad que aquejan a las familias, en sus causas y efectos, para conseguir su bienestar.

   5. Decidido compromiso de querer trabajar por el Pacto Global; para la defensa de los derechos humanos, laborales, medioambientales y lucha contra la corrupción; y de trabajar por alcanzar los Objetivos del Milenio para el 2.015, aprobados por la Asamblea de la ONU.

   6. Promover un Cambio Estructural, que modifique los comportamientos del Estado, la Economía y la Sociedad Civil en la búsqueda de un nuevo orden social más humano, justo y solidario.

   El buen gobierno en la democracia no se garantiza solo con elecciones, con participación, con sufragios, cómputo de votos, mayorías o pactos postelectorales, sino sobretodo, con un reparto y equilibrio de poderes, mecanismos de control, orden, libertad , imperio de la ley y un pluralismo informativo; todo ello, con una voluntad política de liderazgo basado en principios, valores y ejemplaridad de las conductas de los hombres y mujeres comprometidos en la gestión pública. Una sociedad que desprecia los valores devalúa la reflexión y presenta los sloganes como argumentos acaba desestructurada.

   7. El papel del Estado en esa transformación desde el concepto de gobernanza. como “el arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la Sociedad Civil y el Mercado de la Economía”

   Los problemas de los ciudadanos requieren, cada día más, de políticas pensadas y gestionadas desde la proximidad, con mecanismos y estilos de gobierno y gestión transparentes y participativos. De ahí la importancia de la gestión de los Gobiernos Locales o Municipios, tanto en lo urbano como en el mundo rural, el gran olvidado y el gran desconocido de la gestión política y social.

   8. El papel de la empresa, como sujeto de responsabilidad social, en la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad, desde el concepto de la Responsabilidad Social Corporativa

   9 El papel de la familia a través de las ONGs y Redes de Solidaridad como agentes de cambio social.

   10. Creación de Redes de Solidaridad fomentando y estimulando la coordinación de las mismas para el mejor aprovechamiento de las sinergias, en el desarrollo de programas de Acción Social conjunta, con especial referencia al buen gobierno y transparencia, tanto de las entidades públicas como privadas.


1. HACIA DONDE CAMINA LA HUMANIDAD.

   Ante la pregunta, ÀHACIA DONDE CAMINA LA HUMANIDAD?, por las situaciones de riesgos y amenazas, de desigualdades e injusticias sociales que generan pobreza, hambre, enfermedad, violencia, y múltiples y renovadas formas de dominación y explotación, de marginación y exclusión, hemos de convenir que urge redescubrir un nuevo humanismo basado en la persona como principio, sujeto y fin de todas las cosas y de todas las instituciones. Un humanismo ecuménico, universal y conciliador. Y urge también, crear espacios de encuentro para vivir y compartir los valores de la justicia, la solidaridad y la paz.

   Un estudio del Instituto de la Seguridad de la Unión Europea, que se basa en la proyección de las tendencias actuales en materia política, económica y demográfica, constata, detalla y documenta el mal camino que lleva el mundo en todos los aspectos, al menos de aquí al año 2025. El planeta será más insano y peligroso, más injusto y desequilibrado. Un lugar peor para vivir. Y el reparto del poder será más complicado que hoy. Los países europeos estarán mas y más expuestos a los efectos negativos de la globalización, del envejecimiento de la población activa, a la violencia política, religiosa y étnica en Oriente Medio y a la fuerte presión migratoria por la pobreza de África”.


2. HACIA DONDE VA IBEROAMÉRICA.

   Ante la pregunta de Enrique Iglesias, titular de la Secretaría General Iberoamericana ÀHACIA DONDE CAMINA IBEROAMÉRICA?, el propio Secretario General manifiesta “que el espacio iberoamericano tiene la ventaja de partir con un gran denominador común, porque como Comunidad de Naciones, tiene una gran identidad cultural, histórica y lingüística y aunque haya diferencias de tamaño entre los países no hay desequilibrios hegemónicos. Los desencuentros iniciales hace mucho tiempo quedaron superados. Actualmente es la zona de paz y seguridad más grande del mundo y existe una voluntad decidida de convivir pacíficamente”.

   Y añade, “los intercambios económicos, comerciales y de cooperación son ya muy importantes. Desde hace mucho tiempo se viene construyendo todo un entramado humano e institucional que ha configurado una red de relaciones e intereses que abarca todos los ámbitos de la actividad humana, caracterizada por su multilateralismo y su vocación de contribuir a un orden social más humano, justo y solidario, basado en la legalidad internacional y en la solución pacifica de los conflictos. El espacio Iberoamericano tiene la característica de estar abierto a los sectores sociales no gubernamentales, sin que ello entre en conflicto con la naturaleza primariamente intergubernamental de las Conferencias Iberoamericanas”.

Iberoamérica por otra parte, cuenta además, según el Anuario Iberoamericano de la Agencia EFE, con una vigorosa realidad económica y social. En el ámbito social, constituimos una comunidad de 585 millones de personas, esto es, el 9,3% de la población mundial, un recurso humano cada vez más educado y mejor formado profesionalmente.

   En el referido Anuario, el Presidente de la República de Uruguay Tabaré Vázquez, manifiesta que “América Latina no es la región más pobre del mundo, pero es la más desigual. Y semejante contraste amenaza la convivencia democrática, el desarrollo social y económico, el progreso de nuestras naciones y el mejor relacionamiento entre éstas. Y es que, por más que se intente demostrar lo contrario o justificar ciertas apariencias, lo cierto es que no hay democracia en el desamparo social, ni libertad en la pobreza, ni paz en la desigualdad” y añade “No hay razón para resignarse a esta terrible realidad. Superarla no es fácil pero tampoco imposible; implica una tarea que llevará tiempo pero que es impostergable y en la cual no hay ni milagros ni recetas infalibles. Tal es el desafío que tenemos planteado y en primerísimo lugar, quienes hemos sido electos por la ciudadanía para asumir responsabilidades de gobierno. De nuestra inteligencia y voluntad dependerá que los datos futuros sean más favorables que los actuales.”


3. EL DESARROLLO HUMANO.

   El Desarrollo Humano constituye el núcleo central de esta VII Conferencia Iberoamericana sobre Familia, entendido como la capacidad del ser humano de buscar y alcanzar una mayor calidad de vida, en un marco de libertades y oportunidades más allá de la satisfacción de las necesidades básicas. El desarrollo humano y el progreso social están condicionados por una serie de factores, entre los que destacamos: el sistema político democrático, el sistema económico y social; los derechos humanos, laborales y medioambientales; la justicia, la solidaridad y la paz; el fortalecimiento del papel de la familia y su bienestar.


4. INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO - 2005 DEL PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (P.N.U.D.) LA COOPERACION INTERNACIONAL EN UNA ENCRUCIJADA.

   Para conseguir el cumplimiento de los objetivos del milenio aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, es necesario buscar de la mejor manera posible que las nuevas tecnologías beneficien tanto a ricos como a pobres, para el fortalecimiento de derechos humanos y la profundización de la democracia, para proteger y potenciar a los más vulnerables.

   Las fronteras intelectuales del desarrollo humano por la dinámica de la vida y por sus exigencias, ante las nuevas necesidades, se han ampliado en la búsqueda de nuevas utopías.

   Los gobiernos en el cumplimiento de los objetivos del milenio para el año 2015, a través de la cooperación internacional, se encuentran en una encrucijada. Si actúan y cumplen lo que prometieron a los más pobres del mundo, habrán retomado la senda para alcanzar un nuevo modelo de globalización más equilibrado. Si no actúan, continuaremos como hasta ahora y la promesa se habrá resquebrajado con un panorama poco alentador.

   Hemos de reconocer que es mucho lo que se ha logrado. No se deben subestimar todos los progresos que ha experimentado el desarrollo humano. La gente de los países en desarrollo no solo cuenta hoy con mejor salud y educación y está menos empobrecida, sino que tienen también mayores probabilidades de vivir en una democracia pluripartidista. Desde 1990 la esperanza de vida en estos países aumentó en dos años, mueren tres millones de niños menos al año, treinta millones de niños más van a la escuela, y mas de ciento treinta millones de personas han salido de la pobreza extrema.

   Pero también existen datos que expresan un retroceso en el desarrollo humano: en el año 2003, en dieciocho países, cuatrocientos sesenta millones de personas bajaron su puntuación en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) respecto de 1990. Diez millones setecientos mil niños no viven para celebrar su quinto aniversario. Más de mil millones de personas sobreviven en condiciones de pobreza extrema. La epidemia de SIDA en 2003 se cobró la vida de tres millones de personas e infectó a otros cinco millones. Como resultado millones de niños han quedado huérfanos.

   Una quinta parte de la humanidad vive en países en donde a muchos no les preocupa gastar dos dólares al día por un café y otra quinta parte de la humanidad sobrevive con menos de un dólar al día, en países donde los niños mueren por falta de un simple mosquitero. Tal como afirmó en el año 2005 NELSON MANDELA “La inmensa pobreza y la obscena desigualdad son flagelos espantosos de esta época, que deben clasificarse como males sociales tan graves como la esclavitud o el aparheid”

   Hemos de comprender que extender las oportunidades (para que la gente de los países pobres puedan vivir más tiempo y con mejor salud, para que sus hijos accedan a una educación digna y para que salgan de la pobreza) no disminuirá el bienestar de los habitantes de los países ricos. Por el contrario permitirá construir una prosperidad compartida que fortalecerá nuestra seguridad colectiva en el mundo interconectado e interdependiente en que vivimos. Un futuro fundado en la pobreza masiva de muchos, en medio de la abundancia de pocos es económicamente ineficaz, políticamente insostenible y moralmente indefendible.

   Tal como vamos, si no lo evitamos (anticipándonos, previniendo) el mundo en el año 2015 se encamina hacia un desastre en materia de desarrollo humano, cuyo costo se calculará en muertes evitables, niños sin educación y oportunidades desperdiciadas para evitar la pobreza.

   Los planes de acción para conseguir cada uno de los objetivos del milenio requieren estrategias trasparentes, debidamente financiadas en tres grandes áreas: Asistencia con ayuda al desarrollo, comercio internacional y seguridad en un mundo desigual, lleno de conflictos

  • Asistencia para el desarrollo. Ayuda para la prevención de enfermedades y muertes evitables, para la educación de todos los niños y niñas del mundo, la superación de las desigualdades de género y la creación de condiciones para conseguir crecimiento económico sostenido.
  • Comercio internacional. Las políticas comerciales de los países ricos siguen negándole a los países y a las personas pobres una participación justa en la prosperidad global. Más que lo que pueda lograr la ayuda internacional, el comercio tienen el potencial de aumentar la participación de los países y de la población más pobre del mundo en la prosperidad mundial.
  • El tercer pilar del desarrollo humano es la seguridad. Los conflictos armados arruinan la vida de millones de personas; constituyen una fuente de violación sistemática de los derechos humanos y obstaculizan el avance hacia el cumplimiento de los objetivos del milenio. En un mundo cada vez más interconectado, los peligros que plantea la incapacidad de prevenir estos conflictos o de aprovechar las oportunidades para instaurar la paz, transcienden inevitablemente de las fronteras nacionales.

   Estas tres estrategias (asistencia, comercio internacional y seguridad) deben ser simultáneas como pilares de la cooperación internacional, porque si aumentamos la asistencia sin incorporar reglas de comercio más justas se obtendrán malos resultados; con establecer reglas eficientes del comercio internacional, se podrá hacer poco en los países en los que los conflictos armados obstaculicen las oportunidades de participación en el comercio; y sin la perspectiva de mejorar el bienestar humano y erradicar la pobreza como resultado de la asistencia internacional y el comercio, la paz seguirá siendo frágil.


5. INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO - 2006 DEL PROGRAMA DE NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO (P.N.U.D.). EL AGUA COMO BASE DEL PROGRESO HUMANO.

   El acceso al agua para la vida es una necesidad humana básica, al mismo tiempo que un derecho humano fundamental. Sin embargo, en nuestro mundo de prosperidad creciente más de mil millones de personas se ven privadas del derecho a un agua limpia y dos mil seiscientos millones no tienen acceso a un saneamiento adecuado. Estas impresionantes cifras reflejan tan solo una de las dimensiones del problema. Cada año mueren un millón ochocientos mil niños como consecuencia directa de la diarrea y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente. A comienzo del siglo XXI el agua sucia es la segunda causa de muertes infantiles en el mundo.

   Diariamente millones de mujeres y niñas recogen agua para sus familias, un ritual que refuerza las desigualdades de género en los ámbitos de empleo y la educación. Mientras tanto, la mala salud asociada al déficit de agua y saneamiento afecta a la productividad y al crecimiento económico, reforzando las desigualdades, características de los actuales modelos de globalización y confinando en ciclos de pobreza a los hogares vulnerables.   

   En los orígenes de este problema del agua destacamos diversos factores: Pocos países abordan la cuestión del agua y el saneamiento como una prioridad política, tal como lo evidencian las limitadas asignaciones presupuestarias. Algunas de las personas más pobres del planeta están pagando alguno de los precios más altos del mundo por el agua, por la limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en los que vive la población pobre. La comunidad internacional no ha logrado que la cuestión del agua y el saneamiento sea una prioridad de las organizaciones e instituciones que se han ido formando en tornos a los objetivos del milenio. Lo que subyace en cada uno de estos problemas es el hecho de que las personas más afectadas por la crisis del agua y el saneamiento (la población pobre en general y las pobres en particular) carecen con frecuencia de la voz política necesaria para hacer valer sus reivindicaciones sobre el agua.

   A pesar de ello, no podemos concluir con un diagnóstico de desesperación, porque muchos países están progresando en el suministro de agua limpia y saneamiento. En el mundo en desarrollo, los habitantes de los barrios pobres y pueblos rurales están generando un liderazgo con su ejemplo, están movilizando recursos y están demostrando su energía y capacidad de innovación para hacer frente a los problemas que les aquejan. A comienzo del siglo XXI contamos con la financiación, la tecnología y las capacidades para superar la crisis del agua y del saneamiento como lo hicieron hace un siglo los actuales países ricos. Lo que ha venido faltando es esfuerzo coordinado para impulsar la voluntad política y movilizar los recursos, para respaldar un plan de acción mundial.

   El agua para los medios de sustento plantea una serie de desafíos diferentes. El mundo no está quedándose sin agua pero varios millones de sus habitantes más vulnerables viven en áreas expuestas a sufrir un estrés de agua creciente. Unos mil cuatrocientos millones de personas viven en cuencas fluviales en las que el uso del agua supera las tasas de recargo. Los síntomas de la explotación en exceso son preocupantemente claros: los ríos están secándose, los de la capa freática están disminuyendo y los ecosistemas dependientes del agua están sufriendo una rápida degradación.

   En términos claros, el mundo está acabando con uno de los recursos más valiosos y está acumulando una deuda ecológica insostenible, que heredarán las futuras generaciones.

   Frente a las amenazas para el desarrollo humano que plantea el cambio climático, deben hacerse también mayores esfuerzos, aunque esta no es una amenaza futura. Por el contrario el calentamiento mundial ya es una realidad y en muchos países tiene el potencial de reducir los logros del desarrollo humano obtenido en el curso de varias generaciones. La disminución de los suministros de agua en áreas que ya sufren una escasez crónica de este recurso, los patrones climáticos más extremos y el derretimiento de los glaciares forman parte del desafío que nos acecha. La acción multilateral para mitigar el cambio climático mediante la reducción de las emisiones de carbonos es una cara de la respuesta para hacer frente al desafío desde una política pública. La otra cara es un interés mucho mayor por respaldar las estrategias de adaptación.

   Resulta claro que en las próximas décadas se intensificará el interés por el agua. El crecimiento demográfico, la urbanización, el desarrollo industrial las necesidades agrícolas están disparando la demanda de un recurso finito. Al mismo tiempo hay un reconocimiento, cada vez mayor, de que entre las necesidades del medio ambiente también deberán tomarse en consideración los futuros modelos del uso del agua.

   Al respecto existen dos peligros. A medida que se intensifique, que aumente la competencia nacional por el agua o su necesidad, las personas con derechos más frágiles (los pequeños agricultores y las mujeres) verán como sus derechos sobre el agua resulta socavados por grupos interesados más poderosos. El agua como recurso fugaz por excelencia, que atraviesa las fronteras en forma de ríos, lagos y acuíferos creará tensiones transfronterizas en las regiones afectadas por la escasez de agua. Peligros que deben abordarse y prevenirse a través de políticas públicas y de la cooperación internacional.

   El debate y el dialogo sobre estos temas son necesarios por razón de las profundas repercusiones que tienen en el desarrollo humano.


6. ANTE ESTA REALIDAD SE IMPONE LA NECESIDAD DE UN CAMBIO ESTRUCTURAL.

   No podemos permanecer indiferentes. Hemos de comprometernos en el ámbito de la Comunidad Iberoamericana por el Desarrollo Humano, como fundamento del bienestar. Se impone, pues, un Cambio Estructural, como proceso global y dinámico que modifique profundamente la economía, el mercado, la sociedad y los comportamientos del Estado, sobre la base del valor de la persona como principio, sujeto y fin de todas las cosas y de todas las instituciones.

   Cambio estructural que exige una sociedad activa, caracterizada por la posibilidad de la elección y la diversidad, la cohesión y la solidaridad, y en la que se habrán de tomar medidas audaces para fomentar una mayor participación en la vida económica y social, reconociendo los múltiples campos de actividad (mercantil o no mercantil) en los que los individuos se desenvuelvan, así como el hecho de que esos campos son cada vez más interdependientes.

   La puesta en marcha de una sociedad activa obliga a reconsiderar el papel de las mujeres en la economía, sobre las que persiste una desigualdad de oportunidades. Ya no se trata de definir el problema en términos de discriminación, sino de enfocarlo de manera sistemática, mediante un enfoque global de los cambios institucionales, que permita atacar las contradicciones y las tensiones que se acumulan entre la familia, la colectividad y el empleo. El éxito del cambio estructural depende de la participación activa de hombres y mujeres; y como objetivo primordial del cambio, señalamos, la conciliación de vida familiar y laboral, que comentaremos posteriormente

   En el cambio estructural el papel de las familias y de las empresas es fundamental. Nuestras sociedades requieren empresas y organizaciones comprometidas que colaboren entre si. La creación de valor social se está convirtiendo en un elemento estratégico distintivo de las empresas de éxito. En un futuro no muy lejano la preocupación por la aportación que las empresas realizan a las ONGS dejará paso a la preocupación por las aportaciones que ambas realicen conjuntamente a la sociedad.

6.1 PAPEL DEL ESTADO. LOS MUNICIPIOS COMO GOBIERNOS LOCALES.

   Cuando el orden social no surge espontáneamente, por los abusos del fuerte sobre el débil, tiene lugar el intervencionismo del Estado como garante del Bien Común. Dicho intervencionismo debe estar matizado por el principio de subsidiaridad, que quiere decir que dicho intervencionismo ha de ser pedagógico (enseñar, orientar, estimular, fomentar) y transitorio (mientras que la sociedad con sus organizaciones e instituciones no se basten a si mismas para resolver sus propios problemas

   La crisis del Estado del Bienestar nos obliga a trabajar por la Sociedad del Bienestar, lo que supone un compromiso con respuestas innovadoras, nuevos modos de gestión y desarrollo de programas de acción social conjunta entre el sector público y el sector privado, desde el principio de la responsabilidad compartida.

   Lo que no quiere decir que el Estado tenga que desaparecer. El Estado sigue siendo insustituible, pero gobernando lo social desde lo político, armonizando las relaciones entre los agentes sociales, integrando los distintos grupo de interés en el quehacer colectivos, en los intereses generales, por encima de los intereses individuales y privados, respetando la autonomía de los grupos desde el consenso político y desde una autentica política democrática que legitime los comportamientos, en definitiva, que dé a la política su plenitud de sentido al servicio de la sociedad.

   El concepto moderno de gobernanza ha sido recibido en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como “el arte o manera de gobernar, que se propone como objetivo el logro de un desarrollo social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la Sociedad Civil y el Mercado de la Economía. La gobernanza desplaza elementos reguladores desde los gobiernos y sector público al sector privado y sociedad civil. Lo que requiere cambios en el sector privado y nuevas formas de gobierno corporativo societario. El buen gobierno corporativo está estrechamente relacionado con la responsabilidad social de la empresa, pues un buen gobierno corporativo implica necesariamente responsabilidad social corporativa y viceversa.

   En efecto, existe una íntima conexión entre la responsabilidad social y la llamada gobernanza, con la que nos estamos refiriendo a un nuevo tipo de relaciones entre el Estado, el mercado económico privado y la sociedad civil, para lograr una gestión pública más eficaz “gobernar con eficiencia, honestidad y transparencia”.

   La gobernanza está en el corazón del propio concepto de la R.S.E. o R.S.C.; ésta, requiere transparencia, valores éticos y buen gobierno, para tratar de armonizar los objetivos económicos y las expectativas de la sociedad; para ello, para lograrlo, las estructuras de gestión de la empresa deben adaptarse a esta nueva filosofía y poder intervenir al más alto nivel en esta problemática, estableciendo códigos de conducta, reglas o principios que den fin a la conducta esperada de los directivos y del personal, de acuerdo con los valores aceptados y declarados por la empresa. En estos procesos, en estas estrategias de gestión, la empresa contribuye, sin duda, al fortalecimiento institucional del Estado y de los gobiernos por cuanto, además del cumplimiento de la ley las empresas, voluntariamente, armonizan sus relaciones con la sociedad contribuyendo a un orden social más humano, justo y solidario.

   La descentralización local. El papel de los municipios como gobiernos locales.

   Nuestras grandes urbes afrontan un crecimiento desbordado que las ha conducido a niveles alarmantes de pobreza, hacinamiento, violencia, desorden urbano, deterioro ambiental, colapsa vehicular, que afecta a la calidad de vida de las personas en su dimensión familiar y social.

   En su día, la Conferencia Internacional “Habitat” en Estambul, puso de manifiesto la incapacidad de los Gobiernos Nacionales y Regionales de atender con eficiencia y eficacia los retos del crecimiento urbano, responsabilizando a los Gobiernos Locales como primeros culpables por falta de previsión y eficacia ante tales retos.

   Se impone, pues, la necesidad de reflexionar sobre la descentralización local, considerada como un proceso urbano novedoso y de avance en la transferencia de información, poder, recursos y de decisiones públicas y privadas hacia las familias en sus comunidades, como espacio de convivencia, participación y representación. Proceso de descentralización local que implica la creación de escenarios de encuentro político y social, como una responsabilidad compartida entre el Municipio y la Sociedad Civil, en la búsqueda de soluciones para aquellos problemas, a través de una mejora de la gestión local y del ejercicio del control social para que la gestión pública sea moderna y eficiente, interesando a los ciudadanos en el manejo correcto de los recursos públicos.

6.2. EL PAPEL DE LA EMPRESA.  

   El interés social de la empresa de dar valor al accionista, por la existencia de otros grupos de interés, ha dado paso al concepto de la Responsabilidad Social de la Empresa (R.S.E.). Concepto que no es nuevo, pero que si esta de actualidad y sobre el que se ha suscitado un importante debate, entre quienes la niegan y quienes la afirman, entre quienes consideran su voluntariedad desde la autonomía de la empresa o son partidarios de su obligatoriedad por la normativización de los poderes públicos.

   El núcleo central del debate gira entorno al modelo de sociedad que queremos construir y al papel que le corresponde a la empresa.

   Desde la teoría de la organización se han señalado distintos modelos de empresa hasta llegar al que hoy se considera, como paradigma, desde la consideración de la empresa como sujeto moral con responsabilidad social.

   En los procesos modernos de racionalizan de la empresa se ha producido una desigualdad de trato entre los aspectos económicos y los éticos, como si fuesen conceptos incompatibles. Pero cada día se valoran mas los aspectos éticos de la empresa, como espacio para la humanización; y los aspectos relacionados con la moral, con los comportamientos honrados, las buenas prácticas, la transparencia, el llamado buen gobierno que generan confianza tanto en los inversores como en los consumidores.

   La R.S.E. como expresión de un nuevo concepto de la empresa, de una nueva frontera empresarial y de una nueva filosofía y cultura la entendemos como compromiso permanente de la empresa, asumido voluntariamente mas allá del cumplimiento de la ley; para armonizar las relaciones de la empresa con su entorno social y medioambiental; para integrar los distintos grupos de interés a los que hay que escuchar y en la medida de las posibilidades dar cumplida satisfacción a sus expectativas y necesidades. Compromiso que implica una inversión y gestión estratégica de un proyecto corporativo, que genera un triple valor añadido (financiero, social, medioambiental), en un marco de desarrollo sostenible entendido este como “aquel que satisface las necesidades del presente sin compro0meter la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”.

   La R.S.E. hemos de entenderla en función de seis variables o indicadores a saber: la rentabilidad, el beneficio en función de la productividad y competitividad; el buen gobierno, gestión con honradez, lealtad, diligencia, transparencia, sobre la base de códigos que contienen recomendaciones y pautas de conducta y que generan confianza en los consumidores e inversores; la política de Recursos Humanos como compromiso permanente con los trabajadores que son parte activa de la empresa; la integración de los grupos de interés que la conforman (proveedores, clientes, consumidores, sociedad en general); el medio ambiente como desarrollo sostenible entendido como equilibrio entre desarrollo económico y la conservación de los ecosistemas; y la acción social propiamente dicha como estrategia que implica inversión, gestión y beneficios (tangibles e intangibles), mas allá de la filantropía, mecenazgo, caridad, o marketing con causa, espacio para el ejercicio de la responsabilidad compartida a través de programa de acción social conjunta con las Administraciones Públicas y O.N.G.S.

   El desarrollo sostenible implica procesos de mejora de la calidad de la vida humana, que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Este desarrollo debe garantizar las condiciones necesarias para su propia continuidad controlando y suprimiendo los efectos negativos.

   La implantación de la R.S.E. tiene sus dificultades: la externalización de la producción traslada las exigencias de la R.S.E. a las Pymes (su implantación es lenta y laboriosa); no existe modelo de R.S.E. prefijado por lo que cada empresa tiene que recorrer su camino en procesos de aprendizaje, iniciación, auto evaluación y consolidación en las distintas variables referenciadas con sus indicadores correspondientes; de la voluntariedad de la R.S.E. se deriva un lentísimo avance; los agentes que vertebran la exigencia o demanda de la R.S.E. (consumidores, O.N.G.'S medios de comunicación) están empezando su labor o sencillamente no juegan todavía el papel que se espera de ellos; las organizaciones empresariales y sindicales no están por la labor; tampoco las administraciones públicas, que deberían dar ejemplo de buen gobierno y transparencia y facilitar los procesos que favorezcan la existencia de empresa socialmente responsables; la propia gestión de la R.S. E. tiene sus dificultades en orden a la medición de la inversión y al retorno de la misma en valores financieros, sociales, medioambientales. Como hemos reiterado la implantación de la R.S.E. exige la existencia de dirigentes y lideres empresariales con valores, que interioricen el concepto y que los traduzcan en un proyecto cooperativo.

   A pesar de las dificultades, en las empresas, sobre todo en las grandes, con mas de 250 trabajadores se aprecian esfuerzos y avances, principalmente las empresas cotizadas que son las que están obligadas a cumplir las recomendaciones de los códigos de conducta aprobados y la legislación del mercado de valores y sobre auditoria de cuentas.

   La información sobre la R.S.E. es necesaria para acreditar las buenas prácticas y la transparencia contable, sobre todo ante los inversores y consumidores. Dicha información se realiza a través de las Memorias de Sostenibilidad que elaboran las empresas, y que para la elaboración de las mismas existen guías o estándares, como es el caso del Global Reporting Iniciative (G.R.I). Los principios por los que se debe regir la elaboración de una memoria de sostenibilidad son:

   Transparencia, Globalidad, Auditabilidad, Exhaustividad, Relevancia, Contexto de Sostenibilidad, Precisión, Neutralidad, Comparabilidad, Claridad y Periodicidad.

   Para examinar las memorias de sosteniblidad y emitir informes en España se ha creado el Observatorio sobre la Responsabilidad Social Corporativa.

   Al hablar de la R.S.E. mención especial merecen las empresas de la Economía Social (Cajas de Ahorros, Cooperativas, Sociales Laborales, Fundaciones, Asociaciones y Mutuas). Por su valor social y económico, con ausencia del ánimo de lucro, constituyen un gran espacio para la solidaridad y la cooperación internacional.

   La R.S.E. en las empresas que operan en América Latina también merecen una consideración especial. Su implantación puede ser fuente de prestigio y consideración social a través de sus programas de Acción Social.

   Del libro “La década dorada. Economía e Inversiones Españolas en América Latina. 1990-2000” del que es autor Ramón Casilda Béjar, Director de la Cátedra del Grupo Santander, Dirección Internacional de Empresas. Universidad Antonio de Nebrija, copiamos las siguientes conclusiones:

   En síntesis, la llegada de bancos y empresas españolas representa uno de los fenómenos más destacados e importantes de la historia económica contemporánea de América Latina, por su magnitud, rapidez, e impacto sobre las economías locales. Es un hecho que habrá tiempo de analizar y valorar en su justa medida, como en un breve periodo de tiempo, un reducido número de empresas; sin mayor experiencia internacional, lograron en la mayoría de los países, una posición de liderazgo en actividades altamente estratégicas para el desarrollo de sus respectivas economías: banca, energía, telecomunicaciones.

   La llegada de las firmas españolas, junto con algunas de las multinacionales líderes en el mercado internacional, tuvo un impacto positivo en términos de calidad, cobertura, precio y renovación de los servicios ofrecidos. Por otro lado, también es cierto que la presencia española no ha sido ajena a inconvenientes, muy posiblemente achacables a su rápida expansión en todo el continente. Tensiones con las agencias reguladoras, en ocasiones por tener una posición dominante de mercado, en otras más recientes, como consecuencia de las alteraciones de los contratos establecidos en las licitaciones por parte del propio regulador local, crearon especialmente durante la primera etapa inversora, una imagen e n ocasiones controvertida, dando paso a cierta antipatía hacia los inversores españoles. Anticuerpos que por largo tiempo fueron patrimonio de las grandes compañías estadounidense. Traspasada la década dorada, e iniciado el nuevo siglo veintiuno, es evidente que se ha asimilado el aprendizaje en el manejo de inversiones directas, abriéndose nuevas perspectivas en la buena dirección.

   Finalmente, no deseo concluir este trabajo, sin advertir de un cambio en la orientación de los capitales, pues otros países surgen con fuerza en el panorama internacional, ofreciendo un gran atractivo inversor. Es el caso de Irlanda, Hungría o China; y al menos dos datos relevantes de este cambio los encontramos en la propia Unión Europea y en China. La Unión Europea recibió durante el año 2000 un porcentaje de inversión neta muy similar al latinoamericano, tras dos años de dominio de esta región, pero en el 2001 la UE consiguió un porcentaje de casi el 80%, frente al 10% que recibió América Latina.

   Para finalizar, insistir, que la atonía inversora de los primeros años del nuevo siglo, no debe confundirse con una retirada en las posiciones españolas de la región, ni tampoco con una pérdida de interés por estos mercados, sino la estrategia prudente antes del fin de un ciclo expansivo inversor, y la necesidad de enfrenarse con éxito ante nuevos retos y oportunidades que aguardan, que necesariamente se deben saber aprovechar en beneficio propio y del país receptor, así como de la economía y sociedad española en su conjunto.

   Del libro inversión extranjera en América Latina y el Caribe –2005, “publicación de la Unidad de Inversiones y estrategias empresariales de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL” extractamos los siguientes comentarios:

   En 2005 la inversión extranjera directa que ingresó a América Latina y el Caribe (excluidos los asuntos financieros) supero los 68.000 millones de dólares, cifra máxime 11% mayor que la del año anterior.

   La IED, salvo en casos muy especiales, no resuelve los problemas del salario medio en el desarrollo y el crecimiento económico de los países, pero si puede convertirse en un complemento importante para hacerlo en la medida en que se convierte en la estrategia de desarrollo global de cada país. Entre los distintos países de la Comunidad Iberoamericana, se ha injustificado la competencia para atraer IED, con políticas de provisión de inversiones, en políticas de tipo fiscal cuyo costo no debe superar los beneficios sociales que les superan con estrategias de localización, lo que supone dar preferencias a un tipo de inversión sobre otra porque algunos proyecto son mejores que otros en función de distintos criterios de valoración, como pueden ser el sector, la función o actividad especifica, tipo de proyecto, tipo de empresa y región geográfica.

   México, por ejemplo, no aplica exenciones o rebajas tributarias del impuesto sobre la renta.

   Existe un decreto para el Fomento y la Operación de la Industria Maquiladora de los expertos que “permite importar temporalmente los bienes necesarios para ser utilizados en la transformación, elaboración o reparación de usuarios destinados a la exportación, sin cubrir el pago del impuesto general de importación, del impuesto del valor agregado, de las cuotas compensatorias en su caso.

   En el caso de México los incentivos más importantes son otorgados por los estados y los municipios, que tienen autonomía para promover su región y negociar condiciones especiales con los inversionistas. En general, este tipo de incentivos incluye la exención o rebaja de algunos impuestos locales, la dotación de infraestructuras de acceso, la entrega o rebaja en el precio de los terrenos y rebajas en el precio de los servicios básicos.

   Por países son las empresas nacionales las que primero invierten en su propio país. En segundo lugar se esta produciendo un proyecto de internacionalización de empresas transnacionales emergentes, que invierten mas allá de su propio país pero en la propia región de América latina y el Caribe. Son las empresas llamadas translatinas que concentran sus inversiones, hasta ahora, en Argentina, Brasil, Chile y México. En tercer lugar están las empresas que provienen de otras regiones del mundo y que invierten en América Latina y el Caribe, como es el caso de las empresas españolas.

   De México las principales translatinas según la CEPAL son las siguientes compañías:

Telmex
América Movil
Grupo FENSA
CEMEX
Grupo Alfa
Bimbo
Grupo México
Grupo IMSA
Grupo Elektra
Grupo Vitro
Gruma
Grupo DESC
Grupo Xignux
Grupo Mabe
Grupo ICA
Grupo CIE
San Luis Rassini
Grupo Posadas
Jugos del Valle

  Telecom
Telecom
Bebidas
Cemento
Diversificado
Alimentos
Minería
Metalúrgica
Comercio
Vidrio
Alimentos
Plaza de Automóviles
Diversificado
Línea Blanca
Construcción
Media
Plaza de Automóviles
Turismo
Bebidas

De España las empresas mas importantes que invierten en América Latina son:

ACS
DRAGADOS
GRUPO PRISA
PROSEGUR
URALITA
BBVA
EL CORTE INGLÉS
IBERDROLA
REPSOL YPF
BSCH
ENDESA
MAPFRE
SOL MELIÁ
BANCO SABADELL
FERROVIAL
NH HOTELES
TELEFONICA
BANCAJA
GAS NATURAL
OHL
UNION FENOSA


6.3. EL PAPEL DE LAS ONGS Y REDES DE COORDINACION.

   Para salvar el Estado del Bienestar es necesario el compromiso de la Sociedad Civil. El desarrollo de una democracia viva, eficiente y participativa, que rompa con los viejos esquemas basados en un modelo de sociedad paternalista y en la dependencia pasiva de las actuaciones del Estado, exige fomentar y potenciar una verdadera cultura de la coparticipación de la Sociedad Civil con el Sector Público, en la gestión y administración de los asuntos de interés general.

   Las O.N.G.'s constituyen el cauce para dicha coparticipación, sobre la base de dos principios de estructuradotes de la Sociedad Civil, el de la participación y la representación, como instrumentos básicos de la vida social.

   El objetivo último de la participación debe ser, hacer más directo y cotidiano el contacto entre las personas y las diversas instituciones del Estado. Se trata de conseguir que los poderes públicos tengan más presentes los intereses y opiniones de las familias antes de tomar decisiones o de llevarlas a la práctica. El movimiento participativo de las O.N.G.'s, a través de su representatividad, debe ocupar u n lugar destacado, como interlocutores sociales en el desarrollo de las políticas de bienestar social sobre la base del consenso social que sirva como instrumento para la gestión pública.

   En los últimos años hemos de destacar la evolución y consolidación de las O.N.G.'s como expresión de los nuevos movimientos sociales, junto con las organizaciones más tradicionales, como partidos políticos y sindicatos, siendo imprescindible para seguir avanzando en la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria y para el desarrollo de una cooperación internacional, que consideramos fundamental en el ámbito de la Comunidad Iberoamericana.

   Las políticas sociales más acreditadas testifican la existencia de nuevos actores sociales y el reconocimiento de su diferenciación. Ningún sujeto social está en condiciones de enfrentarse, por sí mismo, a las nuevas necesidades sociales. La pluralidad de los agentes sociales que confluyen en tareas compartidas es la novedad más radical de las actuales políticas sociales. No es indiferente que, en adelante, las políticas sociales acentúen, junto a la responsabilidad individual de cada persona, la implicación de la familia, el papel de las organizaciones sociales y la función de las estructuras intermedias.

   En el horizonte de esta pluralidad de actores, se ha dignificado a la familia como prestadora de servicios primarios, como la primera red de solidaridad y como sujeto relevante en las políticas sociales que actúa de manera dinámica, interactiva y sinérgica con el resto de los agentes sociales. Pero, sobre todo, el nuevo protagonismo de la familia muestra su enorme potencial innovador. No solo han quedado desmentidos los agoreros que anunciaban la progresiva insignificancia de la familia, sino que parece obligado revisar la tesis que presagiaba la radical privatización de la familia como esfera puramente afectiva, de suerte que se podía contraponer la esfera privada-familiar a la esfera pública-social. Cada vez son mayores la relevancia social de la familia y la conexión entre el espacio familiar y el espacio público, aunque este hecho no sea reconocido de buen grado desde todos los despachos (J. Viladrich. Instituto de Ciencias de la Familia. Universidad de Navarra)

   La acción voluntaria, la actuación desinteresada, sin ánimo de lucro en la solución de los problemas de interés general, a través de O.N.G.'s o de Empresas, son comportamientos sociales que tienen sus raíces más profundas en la gratuidad y el principio de la solidaridad, necesarios para el desarrollo y consolidación de la Comunidad Iberoamericana.

   Dichos comportamientos de la acción voluntaria, pueden tener lugar en distintos campos: ayuda a domicilio, cárceles, cultura, derechos humanos, desarrollo del tercer mundo, desarrollo comunitario, discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales, droga, ecología y medio ambiente, enfermos crónicos, enfermos mentales, familias, hospitales, infancia, inmigrantes y refugiados, juventud, marginación, mayores, minorías étnicas, mujer, ocio y tiempo libre, Sida, socorro y emergencias, transeúntes o personas sin techo, violencia en sus distintas formas, etc.

6.4 EL PAPEL DE LA FAMILIA.

   Siempre (históricamente) y en todo el mundo (universalmente), se ha valorado la institución familiar por ser la base de la persona (donde se inicia y se integra), fundamento de la sociedad y por las funciones estratégicas que desempeña de forma masiva y permanentemente: funciones de transmisión de la vida, de apoyo afectivo y económico para dar confianza y seguridad; funciones de educación en el amor, la justicia y la solidaridad; funciones de transmisión de valores, de formación para la convivencia y las relaciones humanas; funciones, todas ellas, que contribuyen a la cohesión social estabilidad, continuidad, desarrollo humano y paz social.

   La familia en sus numerosas formas, es la unidad básica de la Sociedad y aunque ha experimentado y sigue experimentando cambios fundamentales en su estructura y funciones, continua siendo el marco adecuado para la compañía, el amor y el apoyo mutuo de los cónyuges, el principal determinante de la supervivencia de los hijos, el más importante agente de socialización de las generaciones futuras y, en muchas sociedades, la única institución de apoyo a los ancianos. La Familia es, también, un relevante agente de cambio político, económico, social y cultural.

   Mientras que las familias continúan, en general, fundándose sobre el matrimonio (religioso o civil), por los rápidos cambios demográficos y socioeconómicos, en todo el mundo, han aparecido nuevos modelos de familia. No hay una definición universal de la familia, ya que existen distintos tipos de familias en los diferentes regímenes políticos, sociales y culturales, lo que refleja la diversidad de las preferencias individuales, las condiciones sociales y el pluralismo dentro de la comunidad humana.

   Aunque la familia como institución, ha sobrevivido, se adapta, evoluciona y está altamente valorada, en la actualidad se constata una mayor conflictividad familiar. La familia está amenazada desde dentro (por el comportamiento de sus miembros) y desde fuera porque los valores familiares están siendo atacados por programas gubernamentales, por los medios de comunicación que menosprecian a la familia y por el propio sistema económico, de inspiración capitalista, que consagra el beneficio económico como valor supremo y que justifica en su nombre actitudes individualistas y materialistas de notable insolidaridad social.

   El miedo al futuro, la inseguridad laboral y la escasez económica, en la que influye también la presión fiscal sobre las economías de las familias y la falta de políticas familiares de ayuda y protección a las familias, son las causas, entre otras, de la caída de la natalidad, del descenso de la nupcialidad y de muchas de las tensiones que viven las familias y que generan problemas personales, familiares y sociales.

   Urge revitalizar, ayudar y fortalecer a la familia, no solo por el cumplimiento de los mandatos constitucionales de protección jurídica, social y económica, sino porque la familia es base de la persona y fundamento de la sociedad; y porque por las funciones estratégicas que cumple es insustituible. Urge, también mejorar el clima social, en la sociedad de nuestro tiempo, para que sea más favorable a la familia en su unidad y estabilidad. Y urge, en la sociedad pluralista que vivimos, una educación para la tolerancia y una educación para la solidaridad, como prioridades, ante la profunda crisis de valores que padecemos.

   Tales cambios exigen mentalización de las propias familias (hacia un reparto igualitario de las tareas a realizar entre hombres y mujeres, en cumplimiento de las responsabilidades familiares), voluntad política de los gobiernos y compromisos de los interlocutores sociales, organizaciones, empresas y medios de comunicación, que deben promover de forma coordinada, con imaginación, iniciativas sociales en favor de las familias.

   Cuando hablamos de Conciliación de Vida Familiar y Vida Laboral nos referimos, entre otras cuestiones, a:

Igualdad de Oportunidades para evitar la discriminación en el empleo, en la ocupación, en la remuneración y en las condiciones de trabajo de los trabajadores-as con responsabilidades familiares, que el Convenio n¼ 156 y la Recomendación n¼ 165 de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), establecen entre sus fines y que los Estados, que hayan ratificado el Convenio, deben incluir entre los objetivos de su Política Nacional.

Políticas, Programas y Legislación Protectora que, garantizando la igualdad de oportunidades para trabajadores-as, evite los gastos adicionales o inconvenientes para las empresas, para que éstas no sean reacias a contratar trabajadoras que asuman responsabilidades familiares hacia los hijos a su cargo u otros miembros de su familia directa que necesitan de su cuidado.

Sistemas de Seguridad Social que den respuestas a las situaciones de necesidad de los trabajadores-as con responsabilidades familiares.

Iniciativas Sociales por parte de las Empresas.

Servicios adecuados de Asesoramiento, Formación y Colocación para permitir que las mujeres cumplan armoniosamente sus varias responsabilidades familiares y profesionales y sin verse expuestas a discriminación.

Programas de Formación en los niveles básico, intermedio y superior a través de Institutos Universitarios de Ciencias de la Familia.

Programas de Orientación, Mediación y Asistencia en Centros de Orientación Familiar.

Servicios de atención a los miembros de la familia (niños o personas dependientes).

Racionalización de los horarios. Para mejorar nuestra calidad de vida, dormir el tiempo suficiente; favorecer la salud; aumentar la productividad; disminuir la siniestralidad; apoyar el rendimiento escolar; facilitar la globalización y, en definitiva dar mas valor al tiempo.

Conseguir una redistribución equilibrada del uso del tiempo. El hombre y la mujer deben compartir por igual las responsabilidades parentales y otras obligaciones familiares.

   La familia, en democracia, está descubriendo que los intereses y valores familiares representan los auténticos intereses y valores del pueblo. Por ello, algunos autores consideran que la democracia participativa exige un nuevo sistema de convivencia que ha de basarse en la valoración de la familia y el reconocimiento sociológico de las funciones estratégicas que cumple. La familia ejerce una importante función de centralidad socializadora y estructural porque la persona y la sociedad se articulan familiarmente.

   Si los intereses y valores familiares representan los auténticos intereses y valores del pueblo, resulta descorazonador para los ciudadanos (en cuantos miembros responsables de una familia), advertir la poca sensibilidad que los agentes políticos y sociales (partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicales, administraciones públicas) muestran en sus programas hacia el bienestar de las familias, que es la principal motivación vital de la generalidad de la población y una dimensión real y concreta del Bien Común. Esta es una importante causa de incomunicación entre la clase dirigente y el pueblo, entre los inspiradores intelectuales de las políticas de los grupos de poder y los intereses verdaderos del pueblo. VARGAS LLOSA habla de la deslegitimación del Estado. Pero la progresiva maduración democrática de nuestro pueblo, está siendo tomar conciencia a los ciudadanos, en cuanto miembros de una familia, de que entre el bienestar de sus familias y la soberanía popular, como fuente del poder, existe una conexión muy íntima y de imprevisibles consecuencias.

   Familias y mujeres latinoamericanas. La familia latinoamericana, ha sido, es hoy, y seguirá siendo, una familia pluriétnica, pluricultural, plurireligiosa, en la que se han mezclado todas las razas, todas las culturas y todas las religiones del mundo.

   Existen multitud de tipos de familia: familias indígenas, familias afroamericanas, familias campesinas, familias de los cordones de miseria en las ciudades, familias obreras, familias de clase media y alta, familias de derecho (por matrimonio católico, por matrimonio civil), familias de hecho, a prueba, de unión libre)....

   El desafío es que la familia latinoamericana la tenemos que construir, la tenemos que levantar y perfeccionar entre todas las familias y todas las fuerzas vivas del continente: los Estados, los Gobiernos, los jueces, las fuerzas económicas, culturales y sociales, las distintas religiones en una labor mancomunada etc.

   Mención especial merecen las mujeres latinoamericanas, cuya subordinación tiene particularidades y raíces profundas, que se relacionan con la conformación de la religión a través de los procesos de conquista, mestizaje, colonización y posterior independencia de los Estados nacionales.

   Es cierto que la vida de las mujeres latinoamericanas, como se pone de manifiesto en el estudio “Mujeres latinoamericanas en cifras”, editado por el Instituto de la Mujer de España, han experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas: aumento de la esperanza de vida, reducción del número promedio de hijos, mayor nivel educacional y disminución del analfabetismo, creciente incorporación y permanencia en el mercado de trabajo, mejoramiento de los indicadores de salud, utilización de anticonceptivos modernos, aumento de la jefatura de hogar femenina, etc. Con diferencias entre países y, en cada uno de ellos, entre áreas urbana y rural, sectores sociales y etnias.

   Pero no es menos cierto que siguen existiendo signos alarmantes de desigualdad, discriminación, pobreza, marginación, violencia ... que han obligado a las mujeres, como colectivo, a organizarse para luchar contra los mismos, por la igualdad de oportunidades, por el respeto a sus derechos humanos y, en ocasiones a buscar nuevas estrategias para ayudar a sus familias, como por ejemplo, a través de la política de microcrédito, del cual son beneficiarios fundamentalmente las mujeres, como se ha puesto de manifiesto en la I Cumbre Mundial del Microcrédito, como veremos posteriormente.

Familias indígenas. La revolución de un pueblo.

   Del documento DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN AMÉRICA LATIN de Julio Ruiz Murrieta copiamos las siguientes CONCLUSIONES:

   “La historia política de América Latina es rica en importantes lecciones para la democracia. Ella nos enseña que no fue posible crear Estados homogéneos culturalmente y que la dimensión cultural no puede ser excluida de la democracia. En América latina la tendencia es hacia el desarrollo de Estados democráticos, multiétnicos, pluriculturales y multilingües. Los pueblos indígenas por otro lado nos enseñan que es posible preservar las diversas culturas e identidades, que es posible organizarse en nuevas formas sociales, y que la política no solo debe verse en términos puramente económicos y sociales, sino también considerando la cultura como elemento indispensable e inseparable de la democracia.

   Hoy en día en América Latina es imposible hablar de democracia sin tener en cuenta la participación política de los pueblos indígenas. Estos, según las condiciones particulares de los países de la región, fueron protagonistas activos de la recuperación de las libertades civiles, democráticas y políticas. Los diferentes movimientos sociales y populares contaron con l participación indígena para instaurar las condiciones de las democracias actuales.

   Los indígenas participando solos o en alianzas, lograron un espacio como nuevos actores democráticos. Pero el joven éxito que los indígenas muestran, costó mucha sangre, mucho esfuerzo, mucha organización y mucha perseverancia. Ser indígena en América Latina durante la mayor parte de los últimos 500 años, significó ser asimilado, eliminado, ignorado y excluido. Con sus movilizaciones y participación política los indígenas lograron revertir la dolorosa historia y hacer que las sociedades no indígenas tengan una compresión mas profunda y precisa de lo que ocurrido convirtiéndose en muchos casos en sus aliados para corregir las injusticias del pasad. Hoy en día los pueblos indígenas con sus diversas formas de participación política han comenzado a conseguir mayor respeto por sus derechos. Pero el escenario ideal está todavía lejos.

   La participación política de los indígenas en América Latina, está comenzando a ser aceptada. Así, el diálogo político se ha convertido hoy en día en el único instrumento para resolver los conflictos sociales.

   Por otro lado, ante los ojos de los indígenas y aliados, la participación política de los excluidos representa en sí el verdadero proceso de democratización, así como también, indican que el proceso democratizador está verdaderamente funcionando. Desde este punto de vista, para los indígenas, la verdadera amenaza y la principal fuente de inestabilidad para la democracia en América Latina, es el mismo

   Estado excluyente y no aquellos que demandan la inclusión en los procesos de gobernabilidad. Es importante tener en cuenta en este contexto, el reto que representa la participación política indígena y sus demandas, principalmente la justa repartición de los recursos estatales y la redefinición del Estado acompañado de una mayor participación indígena en la administración del mismo.

   De todo esto habría que concluir que la participación política de los indígenas en diversos países de América Latina no es una acción aislada. Tanto en México, como en Guatemala, Ecuador, Perú Bolivia, incluso en el país Mapuche al sur de Chile, se puede ver como los indígenas se organizan en redes nacionales e internacionales para actuar políticamente y hacer escuchar su voz de protesta ante un sistema político que les confía a la exclusión. Los indígenas pueden asegurar que lo peor ha pasado y que la acción democrática del movimiento indígena se ha puesto en marcha. Termino diciendo que no habrá paz ni estabilidad en América Latina si no se reconoce el carácter multicultural de los Estados y si no se logra que los pueblos indígenas participen plenamente en la vida política y en la gestión de los Estados.


7. LIDERAZGO. LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN.

   El liderazgo es una vocación que empieza en el interior del ser humano. Es una manera de ser, porque se ejercita, se cultiva sobre la base de unas cualidades personales, que se combinan con la autodisciplina y el compromiso inquebrantable del servicio a los demás. Dirigir una empresa humana, en lo político, en lo económico o en lo social, con respeto a los derechos humanos, con honradez y con amor, facilita el ejercicio de una vocación de trabajar por la eficacia, la productividad y la solidaridad; y al mismo tiempo el trabajar por el crecimiento personal de los demás. Es algo más que producir beneficios, es crear espacios de encuentro para vivir y compartir valores, es promover campos de interés social en el intento de redefinir lo político y lo económico como espacios para la humanización, más allá de la tecnología.

   Luchar contra la corrupción: El profesor Cambronero del Instituto de Filosofía Edith Stein, de la archidiócesis de Granada, analiza los altos índices de corrupción en España, detectados por la ONG Transparencia Internacional. “Hoy día se nos presenta un supuesto nuevo: La creación de sofisticados entramados empresariales dirigidos a realizar practicas de corrupción. Este tipo de practicas se suele dar, además, en niveles políticos locales”

   La prestigiosa ONG, Transparencia Internacional, en su estudio sobre los índices de corrupción adopta tres criterios: en primer lugar se, se mide la percepción que la ciudadanía de un país tiene del nivel de corrupción de su sociedad; aspecto subjetivo que está directamente relacionado con la atención que los medios de comunicación presten o puedan prestar a este fenómeno. En segundo lugar se aplica un indicador que podríamos denominar objetivo, consistente en evaluar los controles que la propia administración y las empresas tienen establecidos para mantener cierto dominio sobre la corrupción. Por último y como criterio secundario, puesto que no todas las administraciones judiciales gozan de la misma credibilidad, se analizan los procesos judiciales que parezcan pertinentes.

   Juan Luís Vázquez Díaz-Mayordomo nos habla de “La corrupción de los buenos” y nos dice “hace falta ser muy fuerte y tener una gran reserva moral, un refugio al que acudir, para ser uno mismo, para no contagiarse del ambiente de desintegración creciente en el que nos movemos. Quizás lo más preocupante de este asunto no se lo que hacen unos, sino lo que dejan de hacer otros. La mayor o menor pasividad es el criterio último para juzgar hasta que punto se ha extendido la corrupción en una sociedad. Si es malo para todos el que unos adolezcan de falta de escrúpulos, es peor que estas cosas pasen delante de los ojos de otro que dan su aquiescencia tácita, una aprobación solapada. Aprender a vivir es algo muy serio, y también muy frágil: se olvida fácilmente cuando colocan delante de nosotros la luz de centella del enriquecimiento fácil. Saber andar por la vida y poder tener respuestas positivas ante estas tentaciones pasa por la familia, la escuela y el papel fundamental que juegan los medios de comunicación.

   Las ventajas de luchar contra la corrupción. En el documento Lucha contra la corrupción del Consejo Pontificio Justicia y Paz leemos que “la lucha contra la corrupción requiere que aumenten tanto la convicción como la conciencia de que, con esta lucha se obtienen importantes ventajas sociales. Se trata de un criterio realista bastante eficaz. Este nos enseña que: debemos apostar por los rasgos virtuosos del hombre, pero también incentivarlos; pensar que la lucha contra la corrupción es un valor, pero también una necesidad; la corrupción es un mal pero también un costo; el rechazo de la corrupción es un bien, pero también una ventaja; el abandono de las prácticas corruptas puede generar desarrollo y bienestar; los comportamientos honestos se deben incentivar y castigar los deshonestos. En la lucha contra la corrupción es muy importante que los hechos ilícitos salgan a la luz, que los culpables sean castigados con formas reparadoras de comportamiento socialmente responsable.


Acogida Índice  I. Cumbres Iberoamericanas  II. Conferencias Iberoamericanas III. VIIa Conferencia

IV. Objetivo general  V. Objectivos especificos  VI. Programa  VII. Normas de participación en las mesas redondas

VIII. Inscripción gratuita  IX. Los trabajos  X. Ver las fotos